Petro como opositor.

1 de julio de 20260 COMENTARIOS AQUÍ

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Texto de Germán Peña Córdoba. 

Todos creían que Gustavo Petro saldría corriendo inmediatamente terminara su mandato. Todos creían que Petro huiría dejando su legado a merced de sus enemigos políticos y él, impotente negándose asumir su defensa. Todos creían que él dejaría huérfanas a sus bases leales a las reformas sociales. Todos lo creían, pero la buena noticia es, que no será así. 

Cuando no existe conciencia política, ni convicciones, ni coherencia, salir corriendo es normal. Todos los mandatarios cuando terminan su periodo, sufren un envejecimiento prematuro, salen viejos y de decrépitos, egresan con la popularidad vuelta añicos, la reputación en el piso y (con las debidas excepciones) sus alforjas llenas; todos corren el siete de agosto a embarcarse en el primer avión que despega. Sus acérrimos detractores esperaban que Gustavo Petro haría lo mismo que otros hacen; que dejaría abandonada toda una vida de lucha, su militancia, unas férreas convicciones y el compromiso ineluctable con su pueblo. Todos lo creían, pero de eso nada sucederá ¡No será su caso!

Para Petro ser opositor es su Modus vivendi, es su refugio y su habitad natural, quizás puede hacerlo mejor como opositor que como gobernante. El oficio político de ser opositor es complejo pero vivificante cuando se trata de defender un legado y pervivir. Recuerdo, cuando aun siendo alcalde de Bogotá el fanático religioso Alejandro Ordoñez desde su pedestal de arbitrariedad en lo que convirtió la Procuraduría General de la República, pretendió derrocarlo e inhabilitarlo para ocupar cargos públicos de por vida. Petro cambio de piel y trasmutó a ser férreo opositor del inefable Ordoñez

Petro se declaró en oposición a la arbitraria medida del procurador Ordoñez, se opuso con su natural rebeldía, movilizó a miles de simpatizantes que, reunidos todos los días en la plaza de Nariño, gritaban consignas y clamaban justicia. En su momento fue lo que se llamó "el plazoletazo": cientos de jóvenes reclamaban la restitución del alcalde de Bogotá arbitrariamente destituido. Finalmente fue la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) la que corrigió la ignominia proferida por la réplica colombiana del temible inquisidor español Tomas de Torquemada.

Como opositor se opuso (valga el énfasis), a qué el 35% del congreso "refundaran la patria", sus denuncias sobre el paramilitarismo en Colombia llevó a que la justicia Colombiana determinará la detención de decenas de congresistas. En su papel de opositor, puso contra las cuerdas a la alcaldía de Samuel Moreno Rojas, en lo que, en su momento, se llamó "El Carrusel de la Contracción de Bogotá". Gustavo Petro desnudo el macrocaso de corrupción de los hermanos Nule y, todo lo hizo, a pesar de su afinidad con el Partido Polo Democrático al cual pertenecía Moreno Rojas y su hermano. Lo anterior fueron casos emblemáticos; pero en sus más de 20 años como congresista destapó grandes hechos de macrocorrución.

Por todo lo anterior, pienso que Gustavo Petro, al declararse hoy jefe de la oposición, será un contrapoder que evitará qué la gran base social que lo apoya y reconoce su obra como presidente, no se le pisotee los grandes avances en materia social logrados por su gobierno. Petro como opositor no será una simple piedra en el zapato qué evita caminar con comodidad, será un hueso duro de roer, no, Petro será la conciencia de un pueblo, conducido ingenuamente a cometer una gran equivocación histórica.

Germán Peña Córdoba

Arquitecto- UNIVALLE

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