Diego Ariza y su apuesta por la música colombiana

26 de mayo de 20260 COMENTARIOS AQUÍ

Por:  Camilo José Zamora Soto

El músico y productor impulsa procesos culturales y formativos desde el Quindío.

Diego Ariza Medina ha trabajado durante más de una década en producción musical y procesos culturales en el Quindío.

La música ha acompañado a Diego Ariza Medina prácticamente desde la infancia. Creció en Sevilla, Valle del Cauca, un municipio reconocido por su tradición artística y por la cantidad de festivales musicales que cada año reúnen intérpretes de distintos lugares del país. Entre ensayos, procesos culturales y encuentros con músicos, fue construyendo una relación cercana con la música andina colombiana y con los sonidos tradicionales que más adelante marcarían su carrera. Aunque hoy vive en Armenia y desarrolla gran parte de sus proyectos en el Quindío, Diego habla constantemente de las raíces familiares y culturales que lo conectaron con la música desde muy pequeño. Su apellido también terminó llevándolo a descubrir una tradición musical ligada a los Ariza de Santander, reconocidos históricamente dentro de la interpretación del tiple y el requinto colombiano. Actualmente hace parte de la producción artística de las músicas del Show del Café en el Parque del Café, lidera procesos culturales desde la Universidad La Gran Colombia y trabaja en nuevos proyectos relacionados con producción sonora y sound branding. Para él, la música sigue siendo un espacio de construcción colectiva, formación y memoria cultural.

¿Quién es Diego Ariza y cómo nació su relación con la música andina colombiana?

Nací en Sevilla, Valle del Cauca, y llevo aproximadamente 14 años viviendo en Armenia. Sevilla tiene una tradición musical muy fuerte y constantemente hay festivales y procesos culturales. Desde niño tuve la posibilidad de estar rodeado de grandes maestros y músicos. Durante muchos años hice parte del grupo Bandola y siempre estuve muy conectado con el mundo artístico y musical. Todo eso hizo que tomara la decisión de dedicarme profesionalmente a la música.

Usted viene de una familia con tradición musical y además tiene relación con los Ariza de Santander. ¿Qué tanto influyó esa historia familiar en su carrera?

Mi papá fue quien empezó a cultivarme el interés por la música desde muy pequeño. Yo hacía parte de procesos de formación artística en la Casa de la Cultura de Sevilla, pero fue mucho tiempo después, ya participando en festivales de música andina colombiana, cuando empecé a encontrarme con familiares de los Ariza y descubrí toda esa conexión musical. Ahí entendí que existía una tradición familiar muy importante alrededor del tiple colombiano y el requinto. Fue muy bonito descubrir que hacía parte de una familia reconocida históricamente dentro de la música andina colombiana.

Para quienes no conocen esa historia, ¿quiénes son los Ariza dentro de la música colombiana?

Existen varias ramas de la familia Ariza, especialmente en Santander y en la provincia de Vélez. Por ejemplo, Eugenio Ariza fue una de las primeras personas en grabar tiple requinto de manera comercial en Colombia. También está el maestro Jorge Ariza, muy reconocido por trabajos discográficos importantes, entre ellos una colección llamada Su Majestad el Tiple. Son familias muy ligadas históricamente a la música andina colombiana y especialmente al desarrollo del tiple como instrumento representativo.

Actualmente hace parte de las músicas del Show del Café y además trabaja en procesos formativos. ¿Cómo ha sido combinar el escenario con la enseñanza?

Ha sido un proceso muy bonito y muy gratificante. Antes de llegar al Quindío trabajé con la Fundación Nacional Batuta en convenio con la Fundación Panamericana para el Desarrollo, coordinando procesos musicales en San José del Palmar, Chocó, una comunidad fuertemente golpeada por el conflicto armado. Después llegué al Quindío y uno de mis primeros trabajos fue producir las músicas del Show del Café. Ya llevo más de 12 años trabajando allí. También he participado en procesos con Fundanza y actualmente en la Universidad La Gran Colombia. Siempre he estado muy conectado con la formación musical, los festivales infantiles y juveniles y los procesos de acompañamiento como productor, arreglista y jurado. Lo más bonito es ver que muchos estudiantes hoy hacen parte de proyectos artísticos importantes.

A lo largo de su carrera ha recibido varios reconocimientos en festivales. ¿Qué momentos considera más significativos?

He tenido la fortuna de participar en muchísimos festivales y ganar reconocimientos como el Mono Núñez, Ciudad Santa Fe y otros premios relacionados con música andina colombiana. Pero creo que los momentos más importantes fueron dos. El primero fue participar en Cosquín, en Argentina, uno de los festivales de música folclórica más grandes del mundo. Y el segundo fue representar a Colombia en Viña del Mar. Ahí entendí otra dimensión de la música folclórica porque era una producción muchísimo más grande y comercial. Fue una experiencia muy gratificante estar en un escenario de ese nivel representando la música colombiana.

¿Cómo ve actualmente el apoyo y las oportunidades para la música andina y folclórica en Colombia?

Es un panorama complejo, aunque también tiene muchas ventajas. Hace años producir música y lograr difusión era mucho más difícil. Había que hacer muchísima gestión para conseguir entrevistas o espacios de circulación. Hoy las redes sociales permiten mostrar el trabajo de manera inmediata y eso abrió una ventana enorme para todos los artistas. El problema es que ahora existe demasiada oferta musical y las personas reciben tanta información que muchas veces nada permanece demasiado tiempo. Además, la inteligencia artificial también está transformando completamente la producción musical y eso plantea nuevos retos para quienes trabajamos en este campo.

¿Qué proyectos lidera actualmente Diego Ariza?

En este momento estoy trabajando junto a Ana Sofía Quiceno en una empresa llamada Niebla, enfocada en sound branding y producción sonora para diferentes formatos. Hemos realizado trabajos relacionados con televisión, cine y producción artística. Seguimos trabajando en el Show del Café y además próximamente estaremos en el Festival Mono Núñez junto a Mónica de la Escobar representando al Quindío. También hay un proyecto muy importante desde la Universidad La Gran Colombia, donde me desempeño como coordinador de Arte y Cultura. Junto a la rectora Bibiana Vélez Medina estamos construyendo una agenda cultural permanente para el departamento. La idea es convertir la universidad en un epicentro cultural donde constantemente haya conciertos, encuentros artísticos y procesos abiertos para la comunidad.

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