Texto de Wilson Zapata Valencia
Introducción.
La historia de Sevilla ha estado signada por el café;
su economía, cultura, arquitectura, gastronomía ha tenido aroma de café.
Sevilla ha sido el primer productor del café en el Valle del Cauca y uno de los
principales productores en Colombia, en el año 1970 llegó a ocupar el segundo
lugar en el país, después de Manizales.
Dada su importancia cafetera, se le ha llamado la “Capital Cafetera de Colombia”, denominación refrendada por la Ley de Honores No 817 del Congreso de la República, en su centenario de nacimiento; de igual forma, el municipio hace parte de los 51 municipios del país que conforman el Paisaje Cultural Cafetero, patrimonio cultural de la humanidad, declarado por la Unesco en el año 2011.
El auge cafetero sevillano hizo parte del despegue de la caficultura del occidente colombiano, que insertó al país en el mercado internacional del grano, siendo el caso más representativo del Valle del Cauca y uno de los más importantes a nivel nacional; por esta razón el estudio de sus causas y características tiene relevancia en la historia de la caficultura en el Valle y Colombia.
La historia de la caficultura sevillana, no ha sido objeto especial de investigación por parte de la academia e historiadores; se ha estudiado como parte de la historia general del municipio, en los escritos de Raúl Flores Duque, Pedro E Gil, Carlos Betancourt y muchos otros o, como parte de investigaciones más generales sobre el café en Colombia y el Valle del Cauca; como el estudio ¿“Que hay detrás del café”? Transformación agrícola, mercado de tierras y sociedades comerciales en la producción cafetera del Valle del Cauca (1900-1930), de Brayan Delgado[1], que motivó la elaboración de este documento.
El presente ensayo intenta dar luces sobre la historia cafetera de Sevilla, cuáles fueron las características que tuvo y las causas que explican su importancia a nivel regional y nacional, en las segunda y tercera décadas del siglo XX, época de florecimiento de la caficultura sevillana, en que, al lado del crecimiento del cultivo, se dio su industrialización con la trilla y torrefacción del café.
Principales características de la caficultura sevillana.
1 Expansión
y crecimiento. En primer lugar, se
tiene la rápida expansión y crecimiento del cultivo, desde las primeras
siembras comerciales a comienzos de la segunda década del siglo pasado. Según
registros históricos, el primer cultivo comercial se da en 1910 en la finca
Brasil, con la siembra de 6.000 árboles por el señor Francisco Ceballos; dos
años más tarde, Sevilla produce los primeros excedentes de exportación, con
1.250 sacos de café de 60 kgs[2].
En tan solo solo dos décadas, a finales de los años 20, el municipio ya figuraba como el primer productor cafetero del Valle del Cauca, con un monto de 37.172 sacos de café, según datos del Agente municipal de Estadística en la estación de Quebrada Nueva Luis J Echeverri, en el año 1927[3], dato representativo a nivel nacional, si se tiene en cuenta que para ese año Colombia exportó 212.000 sacos de café a los Estados Unidos, el principal mercado del café en el mundo.
la producción cafetera siguió creciendo en décadas posteriores, alcanzando el pico de producción a finales de los años 70, con 222.910 sacos de café, no obstante, la aciaga época de la violencia de los años 50, que azotó al municipio y reconfiguró en parte la estructura y distribución de la tierra.
Este auge cafetero se mantuvo, por la demanda sostenida del mercado internacional, con sus bonanzas de precios de mediados de los años 50 y años 70[4] y la oportuna intervención del mercado nacional por parte del gobierno nacional a través de la Federación Nacional de Cafeteros, así como la firma del Acuerdo Internacional del Café, en el año 1962, que permitió mantener un ingreso estable de los productores, mediante la regulación del mercado nacional e internacional del grano[5].
En las dos últimas décadas del siglo pasado, la actividad cafetera del país y por ende del municipio decae, por la sobreproducción mundial del grano y la ruptura del Acuerdo Internacional del Café en el año 1989, que deprimió los precios a mínimos históricos[6].
Despegue poblacional.
El rápido crecimiento de la caficultura sevillana, se sustentó en el exponencial crecimiento de su población, uno de los más altos del país, para la época. De contar con 7.000 habitantes en 1910, ya en el año 1918, se registran 11.648 habitantes, según el censo de población de ese año y para su 25 aniversario, el municipio contaba con cerca de 26.000 habitantes.
El poblamiento de Sevilla hizo parte de lo que se ha
denominado la tercera ola de la colonización antioqueña, la cual llegó al
departamento del Quindío y el norte del Valle del Cauca, procedente
especialmente de Caldas y Antioquia. Al naciente corregimiento[7] llegó
también población de otros departamentos, en especial del Tolima, Boyacá y
Cundinamarca y la zona plana del Valle del Cauca, al igual que numerosos
extranjeros que se vincularon a actividades comerciales, educativas y
religiosas.
La temprana vinculación de extranjeros a la sociedad sevillana, explican parte del auge comercial, cultural y religioso que tuvo el municipio en la época, como la llegada de los padres redentoristas, liderados por el padre francés René Duthoit, fundador del seminario menor, en el año 1918; de las Madres Marianitas, de origen ecuatoriano, quienes crean el convento y colegio del mismo nombre, en 1926 y la vinculación de la egregia figura del expresidente ecuatoriano Velazco Ibarra a la rectoría del Colegio General Santander, en el año 1932.
A la actividad comercial se vincularon varias familias de origen sirio-libanés y países europeos como Tomas y Severo Arana, Jorge Arabia, Kamel IIian, Manuel Antonio Issa, Arthur Weinberg y muchos otros, que crearon almacenes y casas comerciales como Arana, Yermanos, Rumano, Arabia, Saponar, Casa Rosita[8].
2 Pequeña y mediana propiedad. La segunda característica de la caficultura sevillana, es su concentración en pequeñas y medianas propiedades, rasgo común a la mayoría de municipios del occidente del país que se vincularon a la producción de café a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, característica que la diferencia de la gran hacienda cafetera del oriente del país, de los departamentos de Cundinamarca, Boyacá y Santander, de finales del siglo XIX.
Esta modalidad de explotación en pequeña y mediana escala, se ha mantenido a lo largo de su historia, no obstante, los procesos de concentración y redistribución de la propiedad ocasionados por la violencia política de los años 50 y la introducción de variedades de café intensivas en capital, como Caturra, Colombia, Castilla y otras, por parte de la Federación Nacional de Cafeteros, a partir de los años 70, que llevaron a la concentración de muchas propiedades en grandes haciendas cafeteras.
Así analiza el economista sevillano Ernesto Pino en el estudio “Estructura Agraria y Cafetera” del año 1983 este fenómeno: “En los tamaños menores de 50 hectáreas se concentra el 88% de las explotaciones. Aún con el carácter actual de pequeña y mediana propiedad que presenta la distribución del suelo rural en Sevilla; tal cualidad era mucho más profunda en 1960, tanto que el 67% del total de explotaciones eran evidentemente minifundistas, con tamaños menores de 10 hectáreas. Definitivamente, no la gran propiedad sino la mediana y pequeña tienen adscrita a su influencia los cultivos de café, base de la agricultura sevillana”[9]
3 integración industrial. La tercera característica de la caficultura
sevillana fue su temprana integración industrial, con la trilla y torrefacción
del café, dando origen a una verdadera agroindustria cafetera.
Desde los albores del cultivo en el año 1916, se monta la primera trilladora “la Elvia” (1916-1940), de propiedad del Sr Bernardo Botero B de Manizales en sociedad con el Sr Manuel Mejía Jaramillo (Mr Coffee), de Manizales, quien fue gerente de la Federación Nacional de Cafeteros de 1937 a 1957.
En el año 1919 un grupo de visionarios sevillanos crean la “Compañía sevillana, cafetera e industrial S.A”, para la trilla de café y la producción de chocolate, este último con la marca “La Sevillana”, en la vereda el Popal. Dada las dificultades de esta naciente empresa con el suministro de energía eléctrica para mover sus calderas, es adquirida por la sociedad Caicedo, Puente y Cia, de Cali, la cual traslada la trilladora a la vereda el Pijao, en la vía a Caicedonia, por la disponibilidad de agua para producir energía.
En esta vereda la empresa monta una pequeña central hidroeléctrica, que fue suficiente no solo para mover las calderas de la trilladora, sino para el suministro de energía para el alumbrado público del casco urbano del municipio, en el año 1923, según el Acuerdo del Concejo Municipal del 21 de Agosto 2021. La empresa Caicedo Puentes se queda solo con la trilladora, la cual operó hasta el año 1957 con el nombre de “trilladora Sevilla”.
Para finales de los años 20, Sevilla ya contaba con cinco trilladoras, procesando casi toda su producción cafetera, apta para la exportación y convirtiéndose en el primer centro de trilla del Valle del Cauca. Las otras tres trilladoras que se instalaron en el municipio fueron “las Mercedes” (1935-1962) de Villegas Hermanos; “Fenix” (1940-1960) de la Cia de Greiff y “la Elena”, con la gerencia de Jaime Hincapie.
Cerrando el ciclo de la cadena agroindustrial del café, se montan en Sevilla varias empresas torrefactoras con marcas de café comercial tales como “Café Colombia” de Alfonso Quimbay; café “La Llave” (1926-1956) de Echeverry–Botero e Isaza (o Ceballos Hnos); “Café Java” (1926-1937) de Abrahán Quintero.
El auge de la agroindustria cafetera, sumado al rápido crecimiento de su población, llevó al nacimiento de otras industrias, en especial de alimentos y productos de primera necesidad como chocolate, gaseosas, jabones, velas y otras. Este temprano florecimiento industrial del municipio, comparable en la época, con el de urbes como Armenia, Pereira o Manizales, ha sido estudiado y reseñado por historiadores sevillanos.
La actividad agroindustrial cafetera fue la gran
generadora de empleo urbano en el municipio en esta época. Según la monografía
de Carlos Betancourt B “Historia empresarial y económica. Causas del
decrecimiento de la actividad económica y empresarial del municipio de Sevilla,
Valle del Cauca, durante el periodo 1940-1960”, de una muestra representativa
de 30 empresas de Sevilla, el 60% del empleo generado fue por la industria
cafetera, alrededor de 369 empleos[10]
La mayoría de las trilladoras y empresas torrefactoras de café que se montaron en esta época, cerraron en los años 40 y 50, al igual que otras industrias que nacieron en esta época en Sevilla.
La trilla de café se mantuvo a partir de los años 60, con el montaje de la trilladora de la firma Goncheverri, por parte de los exportadores de café Julián y Gonzalo Echeverri; en torrefacción solo se mantuvieron las empresas “café Vesubio” (1940-1980) de Jesús María Quintero y “café Ginebra” fundada por Jaime Posada F en el año 1939, que todavía opera en propiedad de Cafexcoop.
Principales razones (causas) del auge cafetero
sevillano.
Para explicar el auge cafetero de Sevilla y su importancia nacional, existen causas de carácter general, comunes al despegue cafetero del occidente colombiano, que integró el país a los mercados internacionales y causas de carácter local, propias del municipio.
Causas generales.
En primer lugar, se señala la existencia y expansión
del mercado internacional del grano, en especial de Estados Unidos y Europa, a
finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Según estudios de José Antonio Ocampo, las exportaciones de café fueron estables y duraderas durante la primera mitad del siglo XX, con un crecimiento promedio del 7% anual, llegando a representar el 57% en 1914.[11]. En la segunda década del siglo pasado, el país ya exportaba a 18 países, especialmente EE UU, Holanda, Gran Bretaña, Alemania, España, Noruega y Francia.
En segundo lugar, el desarrollo de nuevos y modernos medios de transporte y comunicación, necesarios para darle salida al café a los mercados internacionales. En medios de transporte, se subraya la navegación a vapor por los ríos Magdalena y Cauca que se da a finales del siglo XIX y el desarrollo del ferrocarril de Occidente en las primeras décadas del siglo XX.
Para darle salida a la producción cafetera sevillana,
en la segunda década del siglo XX, se utilizó la navegación a vapor por el río
Cauca, desde el puerto el Guayabal en Zarzal hasta los puertos Mallarino e
Isaac en Cali, para después ser embarcados por ferrocarril a Buenaventura.
Más tarde, a finales de la segunda década del siglo XX, se da inicio al transporte por ferrocarril, con la extensión de las líneas del Ferrocarril del Pacifico hacia el norte del Valle y el eje cafetero: Armenia, Pereira y Manizales. En jurisdicción de Sevilla, Quebrada Nueva, se instala la estación de ferrocarril, llamada Álvarez Salas (1925) en honor el ingeniero artífice del ferrocarril del Pacifico, para el embarque del café a Cali y el exterior.
Para llevar el café hasta los puertos de embarque, se
construyen en Sevilla caminos de herradura, en especial, el que desde el casco
urbano conduce a Corozal y Quebrada Nueva y el que lleva a Armenia, a través de
Cuba viejo y Caicedonia. El transporte se hacía en mulas y bueyes, los grandes
protagonistas del transporte del siglo XIX en Colombia, con sus caporales y
arrieros, verdaderos empresarios del transporte de la época.
La arriería es todo un capítulo de la historia cafetera de Colombia y por ende sevillana, con sus historias, fondas, bambucos, pasillos, parihuelas. En Sevilla se registran nombres de caporales, con recuas de hasta 40 mulas como las de don Juan Agustín Jaramillo; Lizandro Gómez y Jaime Jaramillo.
Con relación a los medios de comunicación, el principal medio en la época fue el telégrafo, esencial para que los comerciantes e intermediarios del café se pudieran comunicar con los centros de acopio y puertos de embarque del grano hacia los mercados internacionales y para definir precios de compra; de igual forma, el telégrafo fue esencial para otras industrias y la importación de mercancías de todo tipo. En Sevilla, el primer telégrafo se instala en 1916, año en que se monta la primera trilladora.
Razones locales del auge de la caficultura sevillana.
Existen cuatro razones o causas que explican el fenómeno de la caficultura sevillana.
Favorables condiciones naturales.
En primer lugar, se señalan los excepcionales suelos volcánicos y favorables condiciones climáticas del municipio, aptos para el cultivo del café. Suelos de origen volcánico, ricos en material vegetal, óptimos para las variedades tradicionales que se sembraron en la época: Típica y Borboun.
Factor institucional.
Un segundo factor es el institucional, esencial para la creación de riqueza y bienestar social, como lo señalan las investigaciones de los ganadores del premio nobel de economía del año 2025, Robinson J y Acemoglu D, en su libro “Porque fracasan los países”.
En Sevilla, la Junta Pobladora, creada en el mismo año de fundación del caserío en 1903 y más tarde el municipio de Sevilla, en 1914, facilitaron y promovieron el “ordenamiento del territorio” y, en especial, la legalización y formalización de la propiedad, lo que creó la base jurídica para el establecimiento de un dinámico mercado de tierras y el flujo de capitales hacia la actividad cafetera. Estas instituciones permitieron la asignación de baldíos, la legalización de mejoras, la compra venta entre particulares, el crédito hipotecario.
La visual de Sevilla, con sus manzanas en cuadrícula, calles anchas y rectas, andenes y parques, a la usanza española, es testigo del orden con que la Junta Pobladora y su Juez Poblador, asignaban los lotes a los primeros colonos, medidos con el decámetro de don Heraclio Uribe U, artífice de su fundación.
Carácter mercantil de la tierra.
El tercer factor analizado, es el establecimiento de un
dinámico mercado de tierras, que permitió la acumulación de capital y la
expansión de la actividad cafetera y, a su vez, la innovación y modernización
de los cultivos y el beneficio del grano, con la introducción de la
despulpadora mecánica, bandas transportadoras, elvas y más tarde, silos para el
secado del grano. Este carácter mercantil de la tierra, de igual forma permitió
el flujo de crédito hipotecario.
De acuerdo con el estudio reseñado de Delgado Muñoz, entre 1912 y 1926 se tranzaron 2.409 propiedades, mediante escrituras públicas de la notaría 1ª de Sevilla, de las cuales el 81% (1.987) eran de compraventa y el 11% de crédito hipotecario.
Este temprano desarrollo mercantil del sector cafetero, común a todo el occidente del país, permitió la inserción de Colombia y la región en los circuitos del comercio internacional, lo que no sucedió con el desarrollo de la caficultura en el oriente del país, Cundinamarca, Boyacá, Santander y oriente del Tolima, en la segunda mitad del siglo XIX, con modos y prácticas de producción precapitalistas, como la aparcería.
En este dinámico mercado de tierras, jugó un activo rol la polémica sociedad Burila, creada en el año 1884 en Manizales, a través de la venta de tierras, la mayor parte de ella, adquirida de forma fraudulenta, a través de la alteración de escrituras públicas, como finalmente lo demostraron los colonos demandantes de Calarcá y otros municipios en los juzgados de Bugalagrande y Calarcá y refrendados por el propio Congreso de la República, en el año 1929.
Este ensayo plantea como hipótesis de trabajo, que la legalización de las 200 fanegadas de tierra, en las que hoy se asienta el municipio, por parte de la Junta Pobladora en el año 1911, fue una especie de “presentación en sociedad” de la Sociedad Burila en Sevilla, lo que le abrió las puertas a su actividad “legal” de venta de tierras.
La sociedad Burila también jugó un activo rol en el establecimiento de vías y caminos de herradura, como el que de Sevilla conduce a Caicedonia y, en especial, en el impulso a la línea del ferrocarril del pacífico que conduce a Armenia y Pereira, dado su poder e influencia política. La historiadora Olga Cadena Corrales señala al respecto “La compañía Burila también contribuyó al desarrollo de la colonización por medio del fomento de vías de comunicación, apertura de caminos, carreteras, puentes y del ferrocarril del pacífico e influyeron directamente en la fundación de nuevos poblados”[12]
Hacían parte de esta sociedad más de 60 socios de las élites empresariales y políticas de los departamentos del Valle y Caldas y del país en general, encabezados por los hermanos Belisario y Lizandro Caicedo, sus accionistas mayoritarios; los hermanos Gutiérrez Arango, gobernadores y terratenientes de Caldas; familias terratenientes del Valle del Cauca como los Cabal; Borrero y Carvajal; expresidentes de la república como Aquileo Parra, Rafael Reyes, Sanclemente; magistrados de las altas cortes y hasta escritores como Eustaquio Palacios.
Especialización de la cadena productiva del café.
El cuarto factor que explica la importancia nacional de
la caficultura sevillana, fue la especialización de la cadena productiva del
café, producción, comercialización y logística, incluyendo su
industrialización, en actores independientes, haciéndola muy eficiente y
permitiendo la inserción del municipio en el circuito internacional del café.
Este factor explica que el nombre “café Sevilla” haya sido un rótulo diferencial de la región, junto con los de Manizales, Medellín, Armenia, en los lotes de café que se negociaban en la bolsa de Nueva York.
a) El primer eslabón de esta cadena productiva del café, fueron los pequeños y medianos productores, con numerosas familias, provenientes especialmente de Antioquia y Caldas como se ha señalado, con una gran motivación por sacar adelante su familia y acumular algún capital para asegurarle su futuro.
b) El segundo eslabón fueron los agentes comerciales
(compradores de café) localizados en Sevilla, quienes fueron intermediarios
de casas comerciales exportadoras directas del grano, localizadas especialmente
en Cali y Manizales, quienes tenían contratos de suministro de café con los
grandes importadores de Estados Unidos y Europa, tales como American Coffee
Corporation; United State Corporation; Steinwender Stoffregen Corp; G Amsinck y
Cia Inc; Banco de Londres y América del Sur. Algunas de estas empresas importadoras
tenían sus propios agentes en Colombia, incluyendo Sevilla, como American
Coffee Corporation.
Dentro de las empresas exportadoras de café de Cali, se tienen Juri y Cobo, G lalinde G y Cia, Alfonso Vallejo, Bohomer y Lizen; Tobón y Cia y Caicedo e hijos, Aristizábal y Piedrahita.
Estos agentes comerciales cumplieron un doble rol en la cadena del café: de un lado, la comercialización del grano en los mercados internacionales y, de otro lado, agentes de crédito a los productores a través de contratos de suministro, dado el incipiente desarrollo de la banca comercial en la época[13]. En efecto, estas empresas intermediarias exportadoras canalizaron parte del crédito que recibían de sus clientes en el exterior a los productores, con contratos de compra de café y crédito, normalmente a 6 meses o un año, respaldados muchos de ellos con hipotecas, con tasas de interés relativamente bajas[14].
Como se señaló anteriormente, el 11 % de las escrituras
que se firmaron entre 1912 y 1926 fueron de crédito hipotecario. A
continuación, se presenta a modo de ejemplo el tipo de contrato que firmaban
productores sevillanos con exportadores del grano
|
Vendedor o contratado |
Comprador o contratante |
Objeto contrato |
Valor |
Interés |
Hipoteca |
|
Ignacio García |
Marco A Rodríguez (1) |
Suministro café |
200 pesos oro |
NA |
Casa Jardín |
|
Juan Ceballos |
Torres, Gómez y cia |
Suministro café 2 años |
100 pesos oro |
1% |
Mejoras en la Raquelita |
|
Felipe Ruiz |
Marco A Rodríguez |
Suministro café |
40 pesos oro |
NA |
Finca en el Manzanillo |
|
Ramón Arias |
Marco A Rodríguez |
Suministro café |
262 pesos oro |
NA |
Finca en Sevilla |
|
Evangelista Vargas |
Marco A Rodríguez |
Suministro café |
872 pesos oro |
NA |
Mejoras en Alegrías |
Fuente. Elaboración de Brayan Delgado a partir de
información de la Notaría 1ª de Sevilla.
Nota 1 Marco A Rodríguez era el representante en Sevilla del exportador Rafael Jenaro Mejía de Manizales.
Entre los principales compradores de café en Sevilla,
en esta época se tienen
Simón López y cía, para José Manuel Naranjo de Armenia
Bernardo Franco para Tobón y Cia de Cali
Jorge Botero para American Coffee Corporation.
Marco A Aristizábal independiente
Grace & Cia S.A
J M López y Cia
c) El tercer agente de la cadena fueron empresas de logística como Garces Patiño y Cia y Llanos y Cia, de Cali, que manejaban la carga desde los depósitos en Sevilla y otros municipios cafeteros hasta los puertos de Cali o a las bodegas de Manizales, para luego ser embarcado al exterior vía Buenaventura.
Conclusiones, a manera de epílogo.
1 Intervención del mercado del café. Evaluando la primera fase de la caficultura del occidente colombiano, incluyendo el caso emblemático de Sevilla, el “modelo de libre mercado”, con el dominio de agentes comerciales y exportadores privados en la cadena productiva del café, se concluye que si bien, estos agentes permitieron la inserción de la economía cafetera en el mercado internacional del grano e irrigaron con crédito el crecimiento del sector, de otro lado, predominaron sus intereses económicos por encima del de los productores, manejando los precios del café a su arbitrio, como ya lo denunciaban productores de café en Sevilla, en el año 1928.
Este “modelo” comienza a hacer crisis a comienzos de
los años 30, con la gran depresión de la economía mundial, en donde los precios
del grano se derrumbaron en la bolsa de Nueva York, pasando de US$ 28,5
centavos la libra en 1926, a US$10,5 cent en 1933, haciendo inviable la
producción cafetera[15]. Estas
crisis de la economía cafetera se vuelven recurrentes en décadas posteriores,
bien sea por la depresión de la demanda por causas económicas o políticas (II
guerra mundial, guerra de Corea) o sobreproducción del grano de los países
productores, especialmente Brasil.
Para enfrentar esta problemática, el gobierno nacional, a través de la recién creada Federación Nacional de Cafeteros (1927), interviene en el mercado cafetero, mediante la creación de instituciones e instrumentos para estabilizar y regular los precios y proteger los ingresos de los caficultores.
El principal mecanismo que se crea es el de un fondo de
estabilización de precios, llamado “Precios de sustentación”, financiado por el
Fondo Nacional del Café (1940), que le asegura al productor un precio mínimo de
compra.
En segundo lugar, para asegurar un precio mínimo de
compra, la Federación interviene activamente en la comercialización interna del
grano, a través del montaje de una amplia red de compras de café y almacenes de
depósito (Almacafé), de tal forma que el productor cafetero siempre tenga la
opción de vender el café, bien sea a la propia Federación o a particulares, a
un precio igual y superior al mínimo establecido por esta institución; se crea
de esta forma un sistema mixto de comercialización del grano.
El tercer elemento de la intervención es la exportación directa del café, a clientes internacionales, eliminando de esta forma, la dependencia de los exportadores privados.
Es así como se crea toda una institucionalidad cafetera y mecanismos de intervención, única en el mundo cafetero y vigente hasta nuestros días, demostrando su bondad en la defensa de los ingresos e intereses de los productores.
En el plano internacional, los países productores, especialmente los mayoritarios, Brasil y Colombia, promovieron la creación de un mecanismo de estabilización de los precios internacionales del grano, objetivo que se logró con la firma del Acuerdo Internacional del café, conocido como Pacto Cafetero, en el año 1962, que estabilizó los precios internacionales, a través de un sistema de cuotas de exportación de los países productores, regulado por la Organización Internacional del Café - OIC.
De esta forma, gracias a la introducción de estos mecanismos de estabilización y regulación de precios, tanto en los mercados nacional como internacional, la caficultura colombiana siguió creciendo en las décadas posteriores a esta primera fase de comienzos de la caficultura del occidente del país, hasta 1989, año en que se elimina el Acuerdo Internacional del Café, con la introducción de políticas neoliberales del gobierno de Reagan, y se derrumban los precios a mínimos históricos, comenzando una nueva fase de la caficultura colombiana.
En Sevilla, en esta nueva etapa de intervención cafetera, la Federación Nacional de Cafeteros se convierte en el principal comprador de café, con el montaje de una gran bodega de más de 4.800 metros 2; son vividos los recuerdos de infancia de la generación de los años 50, en las calles alrededor de las bodegas de la Federación, llenas de carretillas de café, jalonadas por caballos, esperado a ser atendidos por los fieles de la Federación.
2 Marchitamiento del proceso de industrialización. Una segunda conclusión de la historia del café en Sevilla en esta primera fase, es el decaimiento de su proceso de industrialización, a partir de las décadas del 30 y 40, al igual que sucedió con la mayor parte de las industrias que florecieron en esta época en el municipio, por diversas causas, como se ha estudiado bien, en especial por los historiadores reseñados Duque y Betancourt, las cuales se señalan sucintamente.
a) En primer lugar, el deficiente suministro de servicios públicos, principalmente de energía y acueducto, esenciales para la actividad industrial[16]. El servicio de energía fue muy deficiente por la baja capacidad instalada de producción, sólo existía la planta hidráulica de Pijao y una planta eléctrica a base de petróleo de 800 kv, que se instaló en 1941; el municipio solo vino a tener energía estable en 1963, con el montaje por parte de la CVC de una subestación de 34.000 voltios, proveniente del lago calima.
El servicio de acueducto fue de igual forma deficiente, por el desgreño y corrupción administrativa; Sevilla solo vino a tener servicio de agua potable, con la instalación del acueducto de las Margaritas, en el año 1942, que en pocos años se quedó corto ante las crecientes necesidades de la población. El déficit creciente del servicio de agua que tuvo la población, llevó a la realización de un paro cívico en el año 1975, el único en la historia del municipio.
b) Un segundo factor fue la violencia política que azotó a Colombia a mediados de siglo y que fue especialmente aguda en Sevilla, desplazando población y buena parte del empresariado y la intelectualidad sevillana; esta época aciaga reconfiguró la tenencia de la tierra y la actividad cafetera en el municipio.
c) Una tercera causa que explica el decaimiento de la industria de la trilla, fue el control de esta actividad por la recién creada Federación Nacional de Cafeteros (1927) y otras empresas, que montan sus centros de acopio y trilla en ciudades diferentes a Sevilla, como Armenia, Tuluá, Buga, y Cali. Se plantea como hipótesis de trabajo, que tal vez la razón que tuvo la Federación para no incluir a Sevilla para la trilla de café, fue la deficiencia de los servicios públicos, como se ha señalado.
[1] Delgado M, Brayan. “¿Qué hay detrás del
café? Transformación agrícola, mercado de tierras y sociedades comerciales en
la producción cafetera del Valle del Cauca (1900-1930). Revista Tiempo y
Economía Vol 7 No 1 Enero -Junio 2020.
[2] Gómez, Antonio Maria. Diario de
fundación, manuscritos 1903-1914.
En este documento se utiliza la medida
internacional de sacos de café de 60 kgs, de la
Organización Internacional del Café O.I.C.
[3] Tomado del Anuario Estadístico de
Sevilla 1928. Según el mismo anuario, la producción de café era mucho mayor,
considerando que parte del café (de las regiones del Pijao y Palomino) salía
por Caicedonia a Armenia y Pereira para luego ser embarcado por el ferrocarril
del Pacífico.
[4] En el año 1970 la producción de
café alcanzó 173.333 sacos de café, ocupando el segundo lugar a nivel nacional,
después de Manizales.
[5] Este acuerdo internacional fue
impulsado por los Estados Unidos en el marco de la “Alianza para el Progreso”,
para contrarrestar la influencia comunista en América Latina y otros países
productores, en plena guerra fría; el acuerdo internacional del café se rompió en
1989.
[6]
La estructura del mercado internacional del café a lo largo de la
historia ha sido monopsonica (monopolio de demanda), en donde hay muchos países
productores y pocos compradores; alrededor de cinco o seis empresas multinacionales,
controlan los precios del mercado, que permanecen normalmente bajos, por la
fuerte competencia entre países productores.
[7] Sevilla fue corregimiento del
municipio de Bugalagrande hasta el año 1914, año en que se crea el municipio.
[8] Flores Duque, Raúl. “Sevilla
Bocetos históricos”. Editado “Llevo Llevo La Memoria”, Sevilla 2003. (ver
capitulo Extranjeros en Sevilla Pág 78)
[9] “Integración vallecaucana 80 años
1903-1983” publicación de la Asociación de cámaras de comercio del Valle del
Cauca. 1980.
[10] Monografía “Historia empresarial
y económica. Causas del decrecimiento de la actividad económica y empresarial
del municipio de Sevilla, Valle del Cauca, durante el periodo 1940-1960”
Univalle Octubre 2010.
[11] Ocampo, J A. “Café, industria y
macroeconomía: ensayos de historia económica de Colombia”. Bogotá, FCE, 2015.
[12] Cadena Corrales, Olga. “Procesos
de colonización en el Quindío; el caso de Burila”. Tesis de postgrado en
historia, Bogotá, Unal. 1988.
[13] El Banco de Colombia fue el
primer banco comercial estable de Sevilla, en el año 1936, posteriormente el
Banco de Bogotá en 1940. En 1919 se había instalado una sucursal del Banco Mercantil, que no
duró mucho.
[14] En artículo del Anuario
Estadístico de Sevilla 1928, ya citado (pág 19), se denunciaba la práctica de compra
de café a productores a precios inferiores a los del mercado, aprovechando el
financiamiento que otorgaban para mantenimiento y recolección, con la
obligación de la venta de la cosecha del grano.
[15] Ocampo G, Jose Antonio. Historia Económica de
Colombia. cap VI “La crisis mundial y el cambio estructural (1929-1945) Pág 234
[16] Don Pedro Emilio Gil en la
revista Cincuentenario del 6 de Octubre de 1952, señalaba que “ en los años 40, la falta de servicios públicos óptimos, condenaron a la
población a tener que convivir sólo con pequeñas empresas de alimentos y cigarros”



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