Texto de Germán Peña Córdoba.
La mentira asociada a la desinformación sigue y seguirá su camino; el
infundio se convirtió en arma fundamental de la lucha por el poder político en
Colombia. En los dos largos meses que faltan para llegar al 31 de mayo, fecha
en la cual se realizará la primera vuelta presidencial, el engaño se agudizará.
La falacia pervive en un enrarecido ambiente político donde la fuerte
polarización es reina y señora; pero en medio de ella, hay engaños que son un
verdadero insulto a la inteligencia. En este tipo de mentiras subyace el
menosprecio por la capacidad de análisis que tiene el receptor, se desconoce su
eventual pensamiento crítico y el que recibe el engaño se le subestima de tal
manera, que le dan tratamiento de minusválido cerebral.
Todo lo anterior, se trae a colación por la realización de
las consultas efectuadas el 8 de marzo, atadas a las elecciones parlamentarias.
Si se observa en retrospectiva, hay que reconocer el enorme daño que infringieron
dos espurios jueces subjudice del tenebroso CNE a la causa Progresista. Estos
protervos funcionarios, lograron sacar con argucias al seguro ganador de dicha
consulta, Iván Cepeda Castro, y de contera impidió que millones de colombianos
pudieran ejercer su derecho al voto. Cepeda era el más fuerte candidato, Iván
Cepeda hubiera barrido en votos a cualquier oponente que le hubiesen puesto en
su camino a la presidencia. Es por eso, que, en contubernio con la llamada
institucionalidad, necesitaban sacarlo como diera lugar, para que prevaleciera
una lánguida asociación de matices políticos, donde sobresaliera como ganador
la gobernanza Paramilitar ampliamente conocida en el pasado.
Esta nefaria estrategia, ganó una falsa relevancia frente al
vacío que dejó defenestrar a Iván Cepeda. En política todo vacío suele ser
llenado. El enorme vacío inducido deliberadamente fue ocupado por la trampa y
la marrulla, el campo fue asaltado por la jugadita pacientemente tejida desde
la institucionalidad. Y, así las cosas, en la pomposamente llamada "Gran
Consulta por Colombia" gana la heredera del feudalismo, gana la
representante de los terratenientes y gana su extracción ultra conservadora de
antaño. Paloma Valencia es bisnieta de Guillermo León Valencia Muñoz,
expresidente colombiano (1962-1966), que, así como Cesar Gaviria se encontró la
presidencia, Valencia salió afortunado con su nominación, por la temprana
muerte del brillante orador y caudillo conservador manizalita Gilberto Álzate
Avendaño.
¡Dato mata relato!
Los medios de comunicación abyectos a la causa
ultraderechista y, sus voceros políticos, inoculan el relato y dicen, que la
consulta de la derecha barrió electoralmente y repiten que "Paloma
Valencia saco el doble de los votos de Cepeda". No les da ni pena este
infundio. En el cinismo que les asiste, no aclaran, que la consulta del
progresismo realizada en octubre pasado, fue una consulta partidista fría, que
no atada a elecciones parlamentarias fue grandemente votada. Fue una consulta
con solo 19.000 mesas de votación, cuya participación alcanzó los 2'754.623
votos, de los cuales Cepeda obtuvo 1'541.286, o sea 81 votos por mesa. La llamada
“Gran Consulta por Colombia" con 126.647 mesas, obtuvo una participación
de 5'737.166 de votos, de los cuales Paloma Valencia obtuvo 3'236.286 de votos,
o sea 25.5 votos por mesa. Con esta proyección, si Cepeda hubiese participado,
hubiese sacado más de 10 millones de votos. ¿Ahora si se comprende por qué el
afán de sacarlo de la consulta?
Claramente se entiende, por qué la comparación es un absurdo
¡Un claro insulto a la inteligencia! Con este análisis o una simple regla de
tres, resulta que Cepeda hubiera sacado 3 o 4 veces más votos que Paloma
Valencia. igualmente se entiende, porque este engaño subestima la inteligencia
del colombiano, y por qué ese afán de defenestrar a Iván Cepeda de la consulta
del Frente por la vida.
ADENDA- El fraude se está viendo, las denuncias no eran un
hecho vacío, eran fundamentadas en hechos tangibles y fácilmente comprobables.
Es el sistema electoral el que falla en su diseño obsoleto e igualmente se
evidencia, que no propiamente son simples errores.
Germán Peña Córdoba
Arquitecto-UNIVALLE


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