Texto de Germán Peña Córdoba
Mañana cuando salga el sol, cuando el tiempo se
encargue de decantar lo vivido, ahí, en ese preciso momento, se valorarán los
logros del gobierno Petro, que hoy no se valoran en su verdadera magnitud. La
expectativa del mañana, ha sido tema de poesías, canciones y literatura en este
caso lo considero tema de gobierno.
El mañana existe y es el más inmediato futuro. No podemos someter lo
urgente al mediano plazo y mucho menos al largo plazo, no cabe espacio para el
arraigado vicio de la procrastinación. Se entiende que debe existir planeación
y lo planeado implica tiempo, pero lo puntual no permite dilación, porque solo
falta 2 años, 9 meses de gobierno. En consecuencia, ¡hágalo ya!, de lo
contrario mañana puede ser tarde; existe la experiencia y "al perro no se
capa dos veces" dice el viejo aforismo.
Para desgracia nuestra, nos pasó con el histórico proceso de paz del
gobierno Santos que cumplió 7 años de firmado: no se midieron los tiempos entre
la firma del acuerdo y su posterior implementación; llegó lo que menos tenía
que llegar, lo inoportuno, lo impropio, llegó el pésimo gobierno títere, que
por órdenes superiores ignoro los acuerdos de paz. Fue un cuatrienio perdido en
el tema, pues, se hizo hasta lo imposible por volverlo trizas. ¡Perdimos todos!
Pero debemos preocuparnos un poco, hay cosecha: los Milei están a la vuelta de
la esquina, ansiosos botando la baba, esperando que este gobierno sufra un
traspié y fracase.
Hoy parece que los verdaderos destinatarios del cambio no valoran su
trascendencia; el cambio viene dándose, más sin embargo lo subestiman. Es
entendible: los heraldos del pasado régimen deliberadamente callan, esconden y,
mucho menos reconocen las castas políticas que tradicionalmente saqueaban, esquilmaban
y, paralelamente propugnan porque todo siga igual.
Desafortunadamente mañana, muchos de los eventuales beneficiarios de
estos cambios caen en la telaraña de la desinformación, que los consume y los
conduce a no valorarlos en su verdadera dimensión; cambios añorados por décadas
y quizás por siglos. Esos cambios tan necesarios, han sido aplazados o
abortados en anteriores gobiernos, porque los grandes intereses someten a la
mayoría a sus veleidades y la justicia que no opera, aúpa para que la
desigualdad se eternice.
Cuando observo el noticiero RTVC (el único que informa de manera
objetiva sobre lo que realiza este gobierno) y veo en vivo y en directo la
entrega de miles de hectáreas de tierra, unas compradas por el Estado otras que
estaban en poder de la SAE, me pregunto: ¿qué otro gobierno ha hecho esto? Ver
las caras felices de las familias campesinas adquiriendo un pedazo de tierra,
que antes no producía una mata de yuca reconforta el espíritu; ver la creación
de una jurisdicción agraria, que resuelva los problemas que naturalmente se
derivan de este loable propósito, es un avance que no informan los sesgados
noticieros, que todo lo bueno lo callan. Este solo tema (porque hay muchísimos
más), si llega a buen puerto, sería un éxito inconmensurable de este gobierno.
Pero para no arrepentirnos mañana y, de contera añorar y observar en su
verdadera dimensión la tarea que hoy se realiza, se requiere su continuidad, un
entronque, que empate con las reivindicaciones sociales que hoy se ejecutan, de
lo contrario nos llega el Milei, llega la hirsuta y agresiva derecha que hoy
calienta motores. Hoy la inteligencia ha sido remplazada por lo pueril, lo
serio y trascendental por la elemental payasada. Son varios los Milei que
aspiran a replicarlo en Colombia: La Cabal, la Paloma, el nietecito de Turbay
Ayala y hasta el excéntrico y folclórico rábula, que acaba de sacar la cabeza.
Todo lo conquistado con tanto esfuerzo, iría al cesto de la basura y vuelve y
juega.
Germán Peña Córdoba
Arquitecto-UNIVALLE



»