“Sevilla posee un gran tesoro: Su Música”
Texto de Oscar Gallego RojasAcabamos
de disfrutar en Sevilla las primeras quince versiones de una romería, la
Serenata Bernardo Gallego Salazar, para darle continuidad a una celebración
comunitaria con música, que se hace al aire libre, como se podrían definir esas
incursiones casi siempre nocturnas que adornan el silencio de la noche: Las
serenatas.
Desde la Fundación Casa de la
Cultura y el Grupo Bandola se propuso al alcalde del momento Rafael Andrés
Quintero y a la Junta de Fiestas Aniversarias, poner en escena el protocolo de
la Serenata por ser este acto muy popular, romántico, de celebración. Pudiéramos
decir que es una de las más bonitas puestas en escena de lo que se llama
tradición.
Y
esas serenatas se insertaron en las celebraciones de mayo porque
definitivamente ese debe ser el contexto, en tanto ahí se vive más
profundamente el paisaje sonoro de nuestro querido pueblo y se aprecia en mayor
proporción el espíritu motivador de la percepción de Patria Chica.
Se
bautizó al ritual serenatero con el nombre de Bernardo Gallego Salazar en tanto
este señor de Sevilla tuvo que ver directamente con la dinámica de cohesión del
grupo. A él acudían las personas que necesitaban los servicios de las
canciones, es decir, fue una especie de manager guardando las proporciones con
esta época actual. También porque él tocaba la guitarra y hacia segundas voces.
Pero
alrededor de Bernardo Gallego se juntaron unos personajes muy queridos, músicos que en las décadas de los años 50, 60 y 70 del siglo
XX, colmaron de bellas músicas los espacios de Sevilla, no solo en su función
de enamorar o separar parejas sino también desde su papel de sujeto
cívico, ya que fueron, fue el Conjunto
Serenata, colaborador directo en las
gestas cívicas de construcción de procesos de la sociedad civil y de la institucionalidad en
Sevilla y sus alrededores, cantando temas del cancionero local compuestas por
personajes como Jaime Arcila Díaz; Alfonso Gómez ‘Hiloseda’; Tocayo Ceballos y
del doctor Hugo Toro Echeverri entre otros.
Vale
recordar la Época de Oro del Conjunto, con los hermanos Alfonso ´Violín’ y
Antonio ‘Rasguño’ Zuluaga; Óscar Toro Echeverri, Edvardo Gaviria; Néstor ‘El
Artista’ Granada; Julio Betancourt; Alonso y Bernardo Gallego. Según nos lo
contaron ellos mismos, no solo se juntaban a cantar y a montar canciones:
Tuvieron también una fuerte relación de buena amistad y compañerismo, eran,
podríamos decir, una familia.
Existen
muchos más motivos para alumbrar con el foco de la sevillanidad a estos señores
tan queridos. Vale decir que junto a estos que acabamos de nombrar hubo otros
muy reconocidos músicos que mantuvieron la línea del sonido propio, nuestro,
sevillano.
Este
año de los 123 del nacimiento de Sevilla, Mi Pueblo, el Festival de la Serenata
tuvo dentro de sus artistas no solo al grupo Serenata integrado por herederos
de Gallego Salazar, Óscar guitarra y voz, José Miguel en el acordeón junto a
los herederos de don Vicente Muñoz de la icónica Farmacia La Cruz, Rodrigo en
la primera voz y tiple y Mauricio en el bajo. También invitados especialísimos
como el Trio Romance y los hermanos Velásquez. De igual manera el Grupo de
Teatro de la Fundación Casa de la Cultura y el Grupo Patasarriba de Tuluá,
pusieron en escena anécdotas del intríngulis serenatera como el papel de
algunos suegros celosos repudiando a los yernos que llevaban serenatas y otros
elementos muy propios de esas situaciones.
Que
nunca se baje la salvaguarda y que todo ese patrimonio continúe alumbrando
nuestros sentires y sea siempre un faro de luces y sonidos musicales que no
merece ser apagado.

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