"Solo los idiotas no cambian de opinión cuando las circunstancias son otras".

15 de febrero de 20260 COMENTARIOS AQUÍ

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Texto de Germán Peña Córdoba.

Cuando observo las fallidas artimañas fabricadas por la mal llamada "oposición”, no me sorprendo, pero si me causa cierta repulsión. Sus maromas consolidadas en prensa, radio, noticieros de televisión (hoy convertidos en verdaderos directorios políticos), las altas cortes y el empresariado, con la excepción del empresario Maurice Armitage, todos a una como en Fuente Ovejuna, pienso en la gran equivocación que están cometiendo. Han conformado un gran frente amplio contra el gobierno del cambio y en paralelo, vemos a un Gustavo Petro que cada vez que tratan de hundirlo este emerge desde el fondo y flota de nuevo a la superficie, como un corcho que inútilmente han tratado de hundir. Casi todo lo que se emprende en su contra es malhadado.

Mientras todo pasa, Petro sale del agua más fortalecido y con su popularidad intacta, incluso in crescendo y, un CNE que no logra hundirlo con su gran poder destructor; cuando veo esto, no dejo de preguntarme: ¿los estrategas de la hirsuta derecha no han pensado, que ya es hora de cambiar de esa implacable estrategia de persecución? En este momento, es insoslayable el recuerdo de la famosa frase de Juan Manuel Santos que inspira está columna de opinión.

Juan Manuel Santos, no es santo de mi devoción, pero lo anterior no resulta óbice para destacar una frase suya, que en su momento histórico causó un gran impacto: "solo los idiotas no cambian de opinión cuando las circunstancias son otras" ¡Eso dijo en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en el año 2014! Hoy, quiero destacar esta frase porque se ubica en un contexto histórico muy álgido y confrontacional.

¡Un poquito de historia reciente!

Corría el año 2012 y "Juampa" era el presidente de Colombia. Santos agenciaba el proceso de paz con las FARC, que era el actor principal de un conflicto que había comenzado a principios de la década de los años 60's, bajo el gobierno de Guillermo León Valencia (1962-1966), abuelo de Paloma Valencia. Guillermo León era el presidente de la República y había bombardeado a Marquetalia, un corregimiento del departamento del Tolima. Mucha fue la tinta que se derramó en los medios hegemónicos el proceso de paz de JMS. 

Por este trascendental hecho, Santos fue tildado de "traidor de su clase", pues lideraba entre el 2012-2016 un proceso que desarmó la más grande máquina de guerra que jamás había existido en Colombia durante 60 años; aunque después se dio el tradicional incumplimiento del Estado Colombiano, que recicló el fenómeno de violencia. Este hecho (el proceso de paz), le genero a Santos muchas críticas, que venían incluso de su clase social a la cual pertenece; ellos le criticaban la volatilidad en sus posturas.

La frase de Juan Manuel Santos, se ha convertido en un frente común, para resaltar la capacidad de adaptarse a unas nuevas realidades sociales y políticas. La gran expresión de la inteligencia es tener la capacidad de adaptarse; mutar a nuevos vientos, porque la inmovilidad conceptual o mental se ve reflejada en una mala consejera: la terquedad.

Así las cosas: dadme un buen argumento y cambiaré de opinión. Contra todo pronóstico de las aves agoreras, se puede cambiar cuando sobre la mesa hay opiniones convincentes apoyadas en datos y relatos creíbles. Pretender ganar las elecciones con la exclusión, bajo la violación de normas y leyes no es democrático, pues incentivan la desconfianza en un sistema, de por si deficiente. En este contexto un "Magistrado" sub judice como Álvaro Hernán Prada, definiendo quien va y quien no va a una consulta es absurdo. Inhabilitan al mejor estilo de Venezuela al candidato mejor posicionado en las encuestas, como lo es Iván Cepeda Castro. Un conjuez nombrado e incurso en conflicto de intereses como Hollman Ibáñez, definiendo hechos políticos trascendentales; solo sucede en Colombia ¡Y así critican a Venezuela y resultan peores!

Hoy vivimos una nueva realidad en Colombia. La polarización per se, no es mala, lo malo es la confrontación directa y violenta; lo malo son los ataques arteros que constantemente se prefabrican del otro lado del gobierno del cambio. Hoy los colombianos, participan más en las discusiones políticas y se evidencia que el mayor cambio es el cultural. El cambio cultural es un intangible, es algo inmaterial, no se puede tocar, no se puede palpar, pero se percibe, se siente en el ambiente y se expresara en las urnas, no regresando a un pasado de sangre y muerte. Las circunstancias cambiaron, pero... "solo los idiotas no cambian cuando las circunstancias son otras".

¡Y algunos insisten y añoran regresar al pasado!

 

Germán Peña Córdoba

Arquitecto-UNIVALLE

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