Texto de Germán Peña Córdoba.
Cuando observo las fallidas artimañas fabricadas
por la mal llamada "oposición”, no me sorprendo, pero si me causa
cierta repulsión. Sus maromas consolidadas en prensa, radio, noticieros de
televisión (hoy convertidos en verdaderos directorios políticos), las altas
cortes y el empresariado, con la excepción del empresario Maurice Armitage,
todos a una como en Fuente Ovejuna, pienso en la gran equivocación que están
cometiendo. Han conformado un gran frente amplio contra el gobierno del cambio
y en paralelo, vemos a un Gustavo Petro que cada vez que tratan de hundirlo este
emerge desde el fondo y flota de nuevo a la superficie, como un corcho que
inútilmente han tratado de hundir. Casi todo lo que se emprende en su contra es
malhadado.
Mientras todo pasa, Petro sale del agua más fortalecido
y con su popularidad intacta, incluso in crescendo y, un CNE que no logra
hundirlo con su gran poder destructor; cuando veo esto, no dejo de preguntarme:
¿los estrategas de la hirsuta derecha no han pensado, que ya es hora de cambiar
de esa implacable estrategia de persecución? En este momento, es insoslayable
el recuerdo de la famosa frase de Juan Manuel Santos que inspira está columna
de opinión.
Juan Manuel Santos, no es santo de mi devoción, pero lo
anterior no resulta óbice para destacar una frase suya, que en su momento
histórico causó un gran impacto: "solo los idiotas no cambian de opinión
cuando las circunstancias son otras" ¡Eso dijo en su discurso ante
la Asamblea General de Naciones Unidas en el año 2014! Hoy, quiero destacar
esta frase porque se ubica en un contexto histórico muy álgido y confrontacional.
¡Un poquito de historia reciente!
Corría el año 2012 y "Juampa" era el
presidente de Colombia. Santos agenciaba el proceso de paz con las FARC, que
era el actor principal de un conflicto que había comenzado a principios de la
década de los años 60's, bajo el gobierno de Guillermo León Valencia
(1962-1966), abuelo de Paloma Valencia. Guillermo León era el presidente de la
República y había bombardeado a Marquetalia, un corregimiento del departamento
del Tolima. Mucha fue la tinta que se derramó en los medios hegemónicos el
proceso de paz de JMS.
Por este trascendental hecho, Santos fue tildado de
"traidor de su clase", pues lideraba entre el 2012-2016 un proceso
que desarmó la más grande máquina de guerra que jamás había existido en
Colombia durante 60 años; aunque después se dio el tradicional incumplimiento
del Estado Colombiano, que recicló el fenómeno de violencia. Este hecho (el
proceso de paz), le genero a Santos muchas críticas, que venían incluso de su
clase social a la cual pertenece; ellos le criticaban la volatilidad en sus
posturas.
La frase de Juan Manuel Santos, se ha convertido en un
frente común, para resaltar la capacidad de adaptarse a unas nuevas realidades
sociales y políticas. La gran expresión de la inteligencia es tener la
capacidad de adaptarse; mutar a nuevos vientos, porque la inmovilidad
conceptual o mental se ve reflejada en una mala consejera: la terquedad.
Así las cosas: dadme un buen argumento y cambiaré de
opinión. Contra todo pronóstico de las aves agoreras, se puede cambiar
cuando sobre la mesa hay opiniones convincentes apoyadas en datos y relatos
creíbles. Pretender ganar las elecciones con la exclusión, bajo la violación de
normas y leyes no es democrático, pues incentivan la desconfianza en un
sistema, de por si deficiente. En este contexto un "Magistrado"
sub judice como Álvaro Hernán Prada, definiendo quien va y quien no va a una
consulta es absurdo. Inhabilitan al mejor estilo de Venezuela al candidato
mejor posicionado en las encuestas, como lo es Iván Cepeda Castro. Un conjuez
nombrado e incurso en conflicto de intereses como Hollman Ibáñez, definiendo
hechos políticos trascendentales; solo sucede en Colombia ¡Y así critican a
Venezuela y resultan peores!
Hoy vivimos una nueva realidad en Colombia. La
polarización per se, no es mala, lo malo es la confrontación directa y
violenta; lo malo son los ataques arteros que constantemente se prefabrican del
otro lado del gobierno del cambio. Hoy los colombianos, participan más en las
discusiones políticas y se evidencia que el mayor cambio es el cultural. El
cambio cultural es un intangible, es algo inmaterial, no se puede tocar, no se
puede palpar, pero se percibe, se siente en el ambiente y se expresara en las
urnas, no regresando a un pasado de sangre y muerte. Las circunstancias cambiaron,
pero... "solo los idiotas no cambian cuando las circunstancias son
otras".
¡Y algunos insisten y añoran regresar al pasado!
Germán
Peña Córdoba
Arquitecto-UNIVALLE


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