El "marketing" político con
toda su metodología que brinda, tiene la capacidad y la magia de convertir un
pésimo candidato, en un político con altas probabilidades de ganar una elección
duramente disputada. Lo hemos visto: candidaturas que eclosionan sin ninguna
posibilidad de ganar, candidatos sin ningún recorrido, ni experiencia de
estado, pero de un momento a otro aparecen punteando en unas encuestas, que,
por supuesto las hay muy serias como Cifras y Conceptos, de Cesar Caballero,
otras no tanto, pues son "encuestas sastre", que se asemejan a los
pliegos licitatorios: confeccionados a la medida del licitante interesado. La
nueva legislación sobre encuestas, con todos sus vacíos metodológicos en algo
han cambiado y los ha puesto un poco en cintura.
¿Pero cómo hace la magia de la mercadotecnia política
para producir tan sorprendentes resultados?
Bueno, no voy a ser tan osado de hablar de algo que no
tengo suficiente conocimiento, no es de mi caletre y además es un tema bastante
árido; pero la mercadotecnia política es el arte de hacer posible lo que vemos
imposible, es empaquetar un candidato mediocre, desconocido y sin aparentes
atributos, para venderlo como la solución ideal a grandes problemas de un país.
Esa destreza, es el método que conduce al votante a través del diseño de
estrategias y herramientas tan eficaces, que para los que desconocemos la
materia nos parece un milagro.
Casi todas las campañas, incluido el candidato, ve como
una anatema desprenderse de tales estrategias, que propugnan por catapultar su
imagen. Nos han normalizado que sin marketing no hay paraíso. Lo que hace una
persona en cualquier ámbito de la vida, por mejorar su imagen es algo
comprensible que compromete su fuero personal, por tanto, no es criticable; de hecho,
el presidente Gustavo Petro a tratado su alopecia y paralelo a ello se realizó
un procedimiento estético llamado "Lifting", que básicamente combate
los signos del envejecimiento, al eliminar el exceso de piel y reducir la
flacidez; además atenúa las arrugas ¡Otro milagro! Todo lo anterior es
contrario a la generalizada creencia, que después de 4 años de ejercer tan
complicado cargo, como lo es la presidencia de la república, todos los
presidentes salen envejecidos y decrépitos. Petro que sale en 6 meses será la
excepción. La gobernadora del Valle Dilian Francisca igualmente luce siempre
joven.
El candidato Iván Cepeda, es el más opcionado para
ganar la presidencia de Colombia. Cepeda es de mis afectos; a él parece no importarle
eso que se ha llamado "asesoría de imagen", pues él, va en contravía
de las naturales vanidades que abriga la condición humana. Cepeda se muestra
autentico, sobrio, genuino, parece no importarle y de pronto como filósofo se preguntará:
que tiene que ver la imagen con el arte de gobernar bien. Es el valor de la
anti imagen, que va por otro carril contradiciendo los estereotipos concebidos
por los dientes blancos, la figura refinada, la Toxina Botulínica, los
elegantes trajes y el peluquín de Ibáñez, aquel magistrado que se opone a todo
lo que vaya en beneficio del pueblo. Nos normalizaron la mentira de la pinta.
En el caso de Cepeda y sus camisas de cuello Neru y saquitos de viejito
refriado, es la autenticidad sobre lo postizo.
En el Marketing necesariamente se encuentra implícito lo postizo y lo
plástico intrínsecamente es la mentira socialmente válida.
Mostrarse auténtico como lo hace Iván Cepeda que ha
bailado con la muerte, debe ser parte de su Marketing. Personalmente le admiro
su prudencia y su inteligencia, pero no me gusta la lectura de un discurso
político en plaza pública. La Plaza es el Ágora que emociona. Cuando se lee un
discurso no se despierta la natural emotividad, no emociona multitudes y una
campaña política es mas de emociones que de razones. Tendré que acostumbrarme a
los discursos leídos por Iván Cepeda y a su insípido modo de vestir. Tendré que
acostumbrarme a su parsimonioso proceder, a su lentitud al caminar, pero sin
duda hay que reconocer que es un candidato profundamente reflexivo y cauto.
¿Le falta Marketing a Cepeda? O su Marketing es el
anti-Marketing. "Cógeme ese trompo en la uña ve" diría mi abuela
Petrona Oliveros, cuando nos encontramos ante una tesitura de difícil
comprensión.
No pediré nunca que Cepeda sea igual a Petro, un Petro
dos jamás existirá, porque para bien o para mal, Petro es único e irrepetible.
Iván será siempre Iván. Y así, con sus deficiencias oratorias, pero con un
profundo programa político, tendré que acostumbrarme y votar una y mil veces
por él.
Germán
Peña Córdoba
Arquitecto
UNIVALLE.


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