La pinta es lo de menos.

1 de febrero de 20260 COMENTARIOS AQUÍ

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 Texto de Germán Peña Córdoba.

El "marketing" político con toda su metodología que brinda, tiene la capacidad y la magia de convertir un pésimo candidato, en un político con altas probabilidades de ganar una elección duramente disputada. Lo hemos visto: candidaturas que eclosionan sin ninguna posibilidad de ganar, candidatos sin ningún recorrido, ni experiencia de estado, pero de un momento a otro aparecen punteando en unas encuestas, que, por supuesto las hay muy serias como Cifras y Conceptos, de Cesar Caballero, otras no tanto, pues son "encuestas sastre", que se asemejan a los pliegos licitatorios: confeccionados a la medida del licitante interesado. La nueva legislación sobre encuestas, con todos sus vacíos metodológicos en algo han cambiado y los ha puesto un poco en cintura.

¿Pero cómo hace la magia de la mercadotecnia política para producir tan sorprendentes resultados?

Bueno, no voy a ser tan osado de hablar de algo que no tengo suficiente conocimiento, no es de mi caletre y además es un tema bastante árido; pero la mercadotecnia política es el arte de hacer posible lo que vemos imposible, es empaquetar un candidato mediocre, desconocido y sin aparentes atributos, para venderlo como la solución ideal a grandes problemas de un país. Esa destreza, es el método que conduce al votante a través del diseño de estrategias y herramientas tan eficaces, que para los que desconocemos la materia nos parece un milagro.

Casi todas las campañas, incluido el candidato, ve como una anatema desprenderse de tales estrategias, que propugnan por catapultar su imagen. Nos han normalizado que sin marketing no hay paraíso. Lo que hace una persona en cualquier ámbito de la vida, por mejorar su imagen es algo comprensible que compromete su fuero personal, por tanto, no es criticable; de hecho, el presidente Gustavo Petro a tratado su alopecia y paralelo a ello se realizó un procedimiento estético llamado "Lifting", que básicamente combate los signos del envejecimiento, al eliminar el exceso de piel y reducir la flacidez; además atenúa las arrugas ¡Otro milagro! Todo lo anterior es contrario a la generalizada creencia, que después de 4 años de ejercer tan complicado cargo, como lo es la presidencia de la república, todos los presidentes salen envejecidos y decrépitos. Petro que sale en 6 meses será la excepción. La gobernadora del Valle Dilian Francisca igualmente luce siempre joven.

El candidato Iván Cepeda, es el más opcionado para ganar la presidencia de Colombia. Cepeda es de mis afectos; a él parece no importarle eso que se ha llamado "asesoría de imagen", pues él, va en contravía de las naturales vanidades que abriga la condición humana. Cepeda se muestra autentico, sobrio, genuino, parece no importarle y de pronto como filósofo se preguntará: que tiene que ver la imagen con el arte de gobernar bien. Es el valor de la anti imagen, que va por otro carril contradiciendo los estereotipos concebidos por los dientes blancos, la figura refinada, la Toxina Botulínica, los elegantes trajes y el peluquín de Ibáñez, aquel magistrado que se opone a todo lo que vaya en beneficio del pueblo. Nos normalizaron la mentira de la pinta. En el caso de Cepeda y sus camisas de cuello Neru y saquitos de viejito refriado, es la autenticidad sobre lo postizo.  En el Marketing necesariamente se encuentra implícito lo postizo y lo plástico intrínsecamente es la mentira socialmente válida.

Mostrarse auténtico como lo hace Iván Cepeda que ha bailado con la muerte, debe ser parte de su Marketing. Personalmente le admiro su prudencia y su inteligencia, pero no me gusta la lectura de un discurso político en plaza pública. La Plaza es el Ágora que emociona. Cuando se lee un discurso no se despierta la natural emotividad, no emociona multitudes y una campaña política es mas de emociones que de razones. Tendré que acostumbrarme a los discursos leídos por Iván Cepeda y a su insípido modo de vestir. Tendré que acostumbrarme a su parsimonioso proceder, a su lentitud al caminar, pero sin duda hay que reconocer que es un candidato profundamente reflexivo y cauto.

¿Le falta Marketing a Cepeda? O su Marketing es el anti-Marketing. "Cógeme ese trompo en la uña ve" diría mi abuela Petrona Oliveros, cuando nos encontramos ante una tesitura de difícil comprensión.

No pediré nunca que Cepeda sea igual a Petro, un Petro dos jamás existirá, porque para bien o para mal, Petro es único e irrepetible. Iván será siempre Iván. Y así, con sus deficiencias oratorias, pero con un profundo programa político, tendré que acostumbrarme y votar una y mil veces por él.

Germán Peña Córdoba

Arquitecto UNIVALLE.

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